PROFUNDA REFLEXIÓN DE MI XIMENA:
Compartamos algo diferente en este Edén de vanidad, que mejor que a los sabios viajeros...
Ver los ojos del desdichado y adentrarse más allá de la tangibilidad de sus cuencas, te veo y me veo, físicamente estás destrozado, tu piel está acartonada y tú boca seca, tu mente cansada y fragmentada. Tu sufrir es diferente al mío, pero la escencia es la misma, nuestras miradas evocan una autenticidad ligada a nuestras almas hermanas, esas miradas, aquellas que sobrepasan la especie y las divisiones.Los ojos como ventanas del alma pueden decir tanto de una mente ofuscada, candorosa, temerosa y aún anhelante de la destrucción de la apatía de sus semejantes ante su sufrimiento... Te veo y me veo, veo nuestra hermandad en la desolación, eres un ser triste y bello, porque dentro de esa tristeza hay una inagotable belleza.
Por eso somos hermanos en la desgracia, porque nuestra desdicha, incredulidad e intolerancia nos hacen trasgredir la materialidad de nuestros cuerpos, abre la mente aterrorizada por la oscuridad de la impotencia, el desespero y la catástrofe. El universo nos ha enseñado, querido hermano, la beldad en el descubrimiento de la nulidad de nuestra existencia y la incapacidad de control frente a lo que nuestro banal destino está sujeto, nos adjudicamos ilusiones carcomidas por la satisfacción de la comodidad, de la efímera satisfacción inventada por una mente carente de control y entendimiento... Tú eres más que eso.
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